Punto infectado cirugia

Proceso de cicatrización de la cirugía

Las prótesis de rodilla y cadera son dos de las operaciones electivas más frecuentes. Para la mayoría de los pacientes, la cirugía de sustitución articular alivia el dolor y les ayuda a llevar una vida más plena y activa.

Las infecciones de las prótesis articulares pueden producirse en la herida o en la profundidad de los implantes artificiales. Una infección puede desarrollarse durante la estancia en el hospital o después de volver a casa. Las infecciones de prótesis articulares pueden producirse incluso años después de la operación.

Las infecciones están causadas por bacterias. Aunque las bacterias son abundantes en nuestro tracto gastrointestinal y en nuestra piel, normalmente son mantenidas a raya por nuestro sistema inmunitario. Por ejemplo, si las bacterias llegan a nuestro torrente sanguíneo, nuestro sistema inmunitario responde rápidamente y elimina las bacterias invasoras.

Sin embargo, como las prótesis articulares están hechas de metal y plástico, es difícil que el sistema inmunitario ataque a las bacterias que llegan a estos implantes. Si las bacterias acceden a los implantes, pueden multiplicarse y causar una infección.

Cuando se sospecha de una infección articular total, el diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado aumentan las posibilidades de conservar los implantes. Su médico hablará de su historial médico y le hará un examen físico detallado.

Cómo tratar una herida infectada

¿Conoces la diferencia entre un grano, un quiste y un absceso? Cuando ves una mancha roja en tu cuerpo, lo primero que se te ocurre es hurgar en el bulto. Pero lo mejor es dejarlo estar para ver cómo evoluciona antes de decidir cuál es el mejor curso de acción.

Pero, ¿qué ocurre cuando un absceso no desaparece? A medida que el absceso crece, se vuelve más doloroso y puede ser necesario operar. La mejor manera de saber si su absceso necesita una intervención quirúrgica es venir a ver a nuestro equipo de South Florida Surgical Group. Steven Kanter, MD, FACS, y Michael Renfrow, MD, FACS son cirujanos certificados que pueden evaluar su condición y prescribir el mejor tratamiento.

Un absceso es una protuberancia dolorosa, llena de pus que comienza como una infección en la piel, a menudo en un folículo piloso o glándula sebácea. Cuando comienza la infección, la piel se enrojece y aparece un pequeño bulto. Esto se debe a que el sistema inmunitario intenta aislar la infección y detenerla antes de que se extienda. El sistema inmunitario también envía glóbulos blancos a la zona.

Herida quirúrgica

Antes de comenzar el procedimiento, explicamos minuciosamente la naturaleza del mismo y revisamos los riesgos, beneficios y alternativas del procedimiento. Damos mucho valor a la educación de nuestros pacientes y a repasar cualquier pregunta en detalle. Hay muchos factores a considerar para el tratamiento quirúrgico de un absceso, por lo tanto, la elección del procedimiento específico variará de un caso a otro.

Una vez obtenido el consentimiento y contestadas todas sus preguntas, limpiamos la zona del procedimiento y la cubrimos de forma estéril. La zona afectada se adormecerá con anestesia local o un bloqueo nervioso regional. Después de 5-10 minutos, la zona es probada y si todavía se siente dolor se puede inyectar anestesia localizada adicional en la zona. Sólo la inyección inicial causará una pequeña molestia, mientras que el resto del procedimiento debería ser completamente indoloro. Valoramos mucho la comodidad de nuestros pacientes, por lo que nos aseguramos de que la zona esté bien adormecida antes de proceder al procedimiento.

Otra parte crítica y delicada del procedimiento es romper las paredes entre las múltiples bolsas de absceso y limpiar las cavidades interconectadas. La buena noticia es que todo el procedimiento se va a realizar en una sola sesión y es indoloro.

Definición de Cdc ssi

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Si se está recuperando de una intervención quirúrgica, es importante tomar las medidas adecuadas para prevenir las infecciones. Las infecciones tras las intervenciones quirúrgicas pueden afectar a la incisión, la vejiga, los pulmones, los intestinos o el torrente sanguíneo.

Las infecciones de la incisión y las infecciones del tracto urinario (ITU) se encuentran entre los tipos más comunes de infecciones postoperatorias. Tener una sonda urinaria (un tubo insertado en la vejiga para drenar la orina) durante o después de la cirugía aumenta las posibilidades de sufrir una ITU.

Las infecciones del tracto urinario no son infrecuentes después de la cirugía.  Pueden producirse cuando no se beben suficientes líquidos y cuando no se orina con suficiente frecuencia. Las bacterias pueden acumularse en la vejiga y provocar una ITU.

La infección es un riesgo después de la cirugía. Merece la pena prevenir la infección siempre que se pueda. La infección retrasa la cicatrización y puede producirse. Una infección puede causar dolor y prolongar el tiempo de recuperación. En los casos más graves, es necesaria la hospitalización o los cuidados intensivos.