Deterioro cognitivo moderado grave

Tratamiento del deterioro cognitivo severo

El deterioro cognitivo leve (DCL) es una enfermedad en la que las personas tienen más problemas de memoria o de pensamiento que otras personas de su edad. Los síntomas del DCL no son tan graves como los de la enfermedad de Alzheimer o una demencia relacionada. Las personas con DCL suelen poder cuidar de sí mismas y llevar a cabo sus actividades cotidianas normales.

Las personas con DCL tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer o una demencia relacionada. Las estimaciones sobre el número de personas con DCL que desarrollarán demencia varían. Se calcula que aproximadamente una o dos de cada 10 personas de 65 años o más con DCL desarrollarán demencia en un período de un año. Sin embargo, en muchos casos, los síntomas del DCL se mantienen o incluso mejoran.

Son muchos los factores que pueden causar problemas de memoria y pensamiento. No existe una única causa de DCL, y es más probable que se produzca a medida que se envejece. Las estimaciones varían, pero aproximadamente entre el 10% y el 20% de las personas mayores de 65 años padecen DCL, y el riesgo aumenta a medida que la persona envejece. Otros factores, como la genética y ciertas enfermedades, como la diabetes, la depresión y los accidentes cerebrovasculares, pueden afectar al riesgo de padecer DCL.

Deterioro cognitivo moderado

Los individuos no perciben ningún declive en la cognición ni en las habilidades complejas que dependen de sus capacidades cognitivas. El estadio NCI caracteriza a los individuos que envejecen con normalidad, además de los que padecen un trastorno de deterioro cognitivo que no es lo suficientemente grave como para producir ningún cambio en estas capacidades. La duración media de la ICN es de 30 años.

Se trata de una disminución percibida o subjetiva de las capacidades cognitivas o funcionales que no impide al individuo realizar ninguna de sus actividades habituales o más complejas. Los individuos son conscientes de que ha habido un declive en alguna capacidad, pero que todavía pueden compensar para realizarla. La etapa de LME caracteriza tanto a los individuos que envejecen normalmente como a los que se van deteriorando progresivamente debido a un trastorno cognitivo. En la enfermedad de Alzheimer, la etapa de LME dura 15 años.

Se trata de un deterioro de las capacidades cognitivas, como el lenguaje, el razonamiento de la memoria, el juicio o la percepción, que no se debe al envejecimiento normal. Las personas que se encuentran en la etapa de gravedad del DCL pueden conducir de forma independiente, comprar, cocinar, pagar las facturas, gestionar las finanzas, realizar las tareas domésticas y otras habilidades bien aprendidas que no exigen un aprendizaje significativo de nueva información. El estadio de DCL no se observa en personas que envejecen normalmente y se debe a uno o varios trastornos cognitivos. En la enfermedad de Alzheimer, la fase de DCL dura una media de 7 años.

Escala de valoración del deterioro cognitivo severo

El deterioro cognitivo grave es una forma de deterioro cognitivo que puede distinguirse de los tipos de deterioro “leve” y “moderado”. En Estados Unidos, la existencia de un deterioro cognitivo grave es una condición que desencadena el pago de prestaciones en la mayoría de las pólizas de seguro de cuidados a largo plazo[1].

Según el Programa Federal de Seguros de Cuidados de Larga Duración de los Estados Unidos, el deterioro cognitivo grave se define como “un deterioro o pérdida de la capacidad intelectual que (a) pone a la persona en peligro de dañarse a sí misma o a otros y, por tanto, la persona requiere una supervisión sustancial por parte de otra persona; y (b) se mide mediante pruebas clínicas y tests estandarizados que miden de forma fiable el deterioro de: (1) la memoria a corto o largo plazo; (2) la orientación hacia las personas, los lugares o el tiempo; y (3) el razonamiento deductivo o abstracto”[2].

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades ofrecen la explicación general de que existe un deterioro cognitivo cuando una persona “tiene problemas para recordar, aprender cosas nuevas, concentrarse o tomar decisiones que afectan a su vida cotidiana”. Continúa diciendo que el deterioro es grave cuando la persona “[pierde] la capacidad de comprender el significado o la importancia de algo y la capacidad de hablar o escribir”. Según su explicación, las personas con deterioro cognitivo grave son incapaces de vivir de forma independiente[3].

4 niveles de deterioro cognitivo

El deterioro cognitivo leve (DCL) es una fase temprana de pérdida de memoria o de otras capacidades cognitivas (como el lenguaje o la percepción visual/espacial) en individuos que mantienen la capacidad de realizar de forma independiente la mayoría de las actividades de la vida diaria.

El deterioro cognitivo leve provoca cambios cognitivos lo suficientemente graves como para que la persona afectada y sus familiares y amigos se percaten de ellos, pero no afectan a la capacidad de la persona para llevar a cabo sus actividades cotidianas.

En algunos individuos, el DCL revierte a la cognición normal o permanece estable. En otros casos, como cuando un medicamento provoca un deterioro cognitivo, se diagnostica erróneamente un DCL. Es importante que las personas que experimentan cambios cognitivos busquen ayuda lo antes posible para el diagnóstico y el posible tratamiento.

Si el examen no ofrece un cuadro clínico claro, el médico puede recomendar la realización de pruebas neuropsicológicas, que consisten en una serie de pruebas escritas o informatizadas para evaluar habilidades de pensamiento específicas.