Desmayo y convulsiones en adultos

¿Qué causa el desmayo con los ojos abiertos?

El síncope es el término médico para referirse a los desmayos o al “perder el conocimiento”. Perder el conocimiento da mucho miedo y puede estar causado por muchas razones diferentes. Lo más importante para hacer el diagnóstico correcto con su médico es proporcionar una buena historia del incidente. Esto puede ser difícil porque es posible que no recuerde todos los detalles debido al desmayo. Si es posible, asegúrese de hablar con las personas de su entorno que hayan presenciado el episodio para saber qué han observado.

El síncope se debe a una caída de la presión arterial y a una disminución del flujo sanguíneo al cerebro. Las personas caen al suelo o se desploman en una silla y, posteriormente, recuperan la conciencia completa en un corto período de tiempo debido al retorno del flujo sanguíneo. El síncope es muy común; una de cada tres personas lo experimentará en su vida [2].

El síncope convulsivo se caracteriza por pequeñas sacudidas tras el desmayo con recuperación espontánea y completa. Esto se debe a la disminución del flujo sanguíneo al cerebro, que da lugar a una reacción similar a una convulsión. Se calcula que se produce en el 12% de los pacientes que presentan un síncope [1].

Desmayos por deshidratación Convulsiones

El problema diagnóstico más importante en epileptología es distinguir las crisis epilépticas de los síncopes y de los ataques psicógenos. Un problema menos frecuente es la necesidad de distinguir la epilepsia de otros trastornos paroxísticos con los que puede solaparse. El mejor conocimiento de los trastornos de los canales iónicos ha difuminado la definición de epilepsia.1

El diagnóstico de la alteración episódica de la conciencia depende en gran medida de la historia clínica, a pesar de los notables avances en la tecnología de la imagen y la neurofisiología. Las razones más comunes para un diagnóstico erróneo son:▸historia inadecuada o inexistente -por ejemplo, ausencia de testigos▸movimientos clónicos o incontinencia que acompañan al síncope o a los ataques psicógenos▸insistencia excesiva en los antecedentes familiares de epilepsia o en los antecedentes de convulsiones febriles▸interpretación excesiva de anomalías menores de la electroencefalografía (EEG) o de variantes normales específicas de la edad.

El síncope es la causa más común de alteración de la conciencia “no epiléptica”. Los dos tipos principales son el síncope reflejo (vasovagal) y el ortostático. Otras causas menos comunes pero más graves son el síncope cardíaco y el del sistema nervioso central.

Desmayos y temblores

Para funcionar de forma óptima, el cerebro necesita oxígeno y señales eléctricas. El oxígeno procede del corazón que bombea sangre al cerebro, mientras que las señales eléctricas proceden de las células al mover los electrolitos.

Por qué se producen: Las convulsiones se producen cuando se produce una alteración de la actividad eléctrica normal del cerebro. Se calcula que el 10% de las personas sufren un ataque no provocado a lo largo de su vida, y cuando ocurre, puede ser aterrador.

Por qué ocurre: La pérdida repentina de conciencia, o síncope, se produce cuando no hay suficiente flujo sanguíneo al cerebro, y esta experiencia es bastante común. La mitad de las personas se desmayan al menos una vez en su vida.

Desmayo con los ojos abiertos y en blanco

Los ataques de epilepsia se deben a un fallo de los impulsos eléctricos en el cerebro. Este trastorno neurológico puede provocar convulsiones, pérdida de conciencia y limitación de la actividad motora. El síncope vasovagal puede imitar los ataques epilépticos y ser difícil de diagnosticar a primera vista.

En Estados Unidos se producen unos 3 millones de casos de síncope vasovagal al año. El síncope vasovagal se caracteriza por simples desmayos. Sin embargo, estos desmayos pueden ir acompañados de confusión, movimientos espasmódicos y pérdida de conciencia, de forma muy parecida a un ataque epiléptico. A veces, las pupilas de los pacientes pueden dilatarse y ser percibidas por otros antes del desmayo.

Normalmente, el paciente experimenta un síncope vasovagal cuando se activa un factor de estrés. Esto puede deberse a la visión de sangre, a la extracción de sangre, a la observación de la extracción de sangre de otra persona o a la realización de un procedimiento, a la exposición al calor, a estar de pie durante un período prolongado, al esfuerzo y al miedo.

Cuando se enfrenta a uno de estos desencadenantes de estrés, el paciente puede empezar a experimentar aturdimiento, mareos, visión de túnel, náuseas, sudores fríos, visión borrosa y pérdida de color (palidez repentina). Algunos pacientes informan de bostezos excesivos. Estos síntomas suelen aparecer rápidamente tras la exposición a un factor desencadenante.